Bares y estrellas

a las 11:10
Me cambio de carrera. Sí, a mi edad. No me sentía  a gusto en la que estaba haciendo. Fui a tramitar los papeles y acabé en un McDonald's. Así se empieza una carrera como debe empezarse. Allí había tres estudiantes preparándose para un examen, imagino que para cuando tengan una carrera poder encontrar trabajo en el mismo establecimiento:

-Esta terminación es para pasado de verbos y presente de adjetivos...
-... Pero sólo si son sujeto.
-... Y "sustantinos".
- Perdón, pero creo que los adjetivos no tienen presente ni pasado. Son adjet...
- Claro que sí: ¡¡Yo era bonita!!
- Y aún lo eres, tonta...

Tenía la sensación de estar en un episodio de las animadoras de Glee. No entiendo como siempre me quedo escuchando las conversaciones ajenas. Creo que en los bares debes ir a sentarte y escuchar. Recuerdo que una vez al salir del bar le di un portazo en la cara a una chica que iba a entrar. La chica se llevó la mano a la nariz. Me miró con esa mirada tan característica de una persona a la que acaban de darle con la puerta del bar en las narices.

- Uy, perdona, pero... Quizás deberías tener cuidado cuando van a abrir la puerta…
En la nariz de la mujer se empezaron a formar unas burbujitas simpáticas de color rojo espeso. Se puso la mano en la cara y con la otra estaba tratando de gesticular algo. Con un dedo levantado. El del medio. No la acabé de entender.
- Tengo que ir al hospital - me dice con la cabeza hacia atrás
- No, mujer. Anda ya, si sólo tienes un poco de burbujas en la nariz.
La chica empieza a soltar tacos, también podría ser persa o simplemente no vocaliza por tener la mano en la cara y estar taponándose la nariz. Ahí estaba apretando fuerte el tabique con el pulgar y el índice y negando nerviosa con la cabeza, hasta que se mancha la chaqueta de sangre.
- ¡No, no es por la sangre!
- Ah, bueno, que no es eso. Vale.
La chica suelta un lamento.
-Venía al bar a llamar porque no funciona el teléfono y Gerardo se ha caído por la escal...
La mujer tiene la cabeza tan hacia atrás que parecía que le estuviera hablando al cuello.
¿Quién es Gerardo? —le pregunté al cuello.
—Mi marido —respondió el cuello.
¿Es grave? —pregunté.
—Lo parece—respondió el cuello.
¿Y cómo se ha caído de la escalera? — insistí.
—Estaba arregland... ¿Quieres iniciar un debate al respecto o qué?
El cuello desapareció y en su lugar aparecieron los enormes ojos castaños de la chica. No expresaban satisfacción. Rabia más bien. Sí, definitivamente era rabia.

Vaya, mi intención era contar que había perdido el anillo de compromiso al tirar la basura y me he ido por los cerros de Úbeda. Bueno, le quedaban dos meses de vida sólo.

Sube la música lirolilolibaresquélugarestangratosparaconversar, aparecen cervatillos Disney emulando a Tom Cruise en Cocktail y fundido en negro.


 

Mi Amigo Walter