Eran uno, dos y tres...

a las 19:48
Pasamos el Fin de Año en el teatro y así hemos conseguido no repetir ningún fin de año. Hemos convertido en tópico evitar los tópicos de esa fecha. Y estamos aprovechando los que nos quedan, ya que nos hemos metido en la temible dinámica de la adopción.

La parte positiva de las adopciones es que sabes que no tendrá ningún gen de ñu. La parte negativa es que sabes que no tendrá ningún gen de jirafa con enanismo. En realidad, la parte negativa es la espera. Nos han dicho que se va sobre unos seis años. Seis años de espera a que cojan tu papel, es decir, ponle unos ocho años, a que te llamen, y unos diez a que venga a casa algún bicho. Vamos, que si esperas adoptar algo más vale que eches la solicitud junto a la de la beca para la universidad o de lo contrario, adoptarás un nieto. Y eso es lo que nos va a ocurrir. Cuando nos digan: tenemos un cachorro para vosotros. Maldita la gracia y la ilusión que nos hará.

Miramos el fraude de las adopciones internacionales. Solo hay un país que permite adopciones gay y no las ha concedido nunca. Vamos, que ningún país las permite. Luego criticaremos a Rusia lo que queramos. Pero la misma mierda corre por todas las administraciones.

También tanteamos la posibilidad de cachorros con necesidades especiales. Son más rápidas, sí. René no se sentía preparado para abrir mucho el abanico de necesidades, así que fuimos recortando tanto las posibilidades que al final, acabó pareciendo una adopción ordinaria de padres con necesidades especiales.

Luego pensamos en la acogida. Es algo complicado ejercer de padre de un cachorro y que te quede claro que no eres el padre de ese cachorro. Que el día menos pensado el verdadero padre se lo va a llevar a su madriguera y que encima debes alegrarte por ello. René ya estaba llorando cuando nos lo explicaban. Cuando salimos del despacho de la asistente social en canoa, tuvimos claro que no iba a ser nuestra opción.

Así que, así estamos, en la adopción convencional, de un cachorro convencional, que vendrá cuando ya no quede planeta que habitar. Pero que aquí estaremos, con el mejor rincón de nuestra guarida, guardado para él.
 
Sube la música liroliloliiibemylittlebaby... Aparecen cervatillos Disney regurgitando en pañales y fundido en negro.
 

Mi Amigo Walter